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8 de noviembre de 2014

Personería Jurídica - UCEDE Capital



NOTICIÓN IMPORTANTE!!!!!!   

 (para ver resolución judicial: click aquí)

En el día de ayer hemos recibido de la Justicia la gran noticia esperada desde hace unos meses. Hemos RECUPERADO LA PERSONERIA JURÍDICA- POLÍTICA definitiva de la UNIÓN DEL CENTRO DEMÓCRATICO (UCEDE) en la Capital.

Consideramos este hecho de una enorme importancia y trascendencia porque es el primer paso para que las ideas de la libertad vuelvan a encontrar un canal de expresión política/: partidaria de significación en el país .Volvemos a aparecer a la vida política argentina casi como exigidos por la imperiosa necesidad de contribuir a "cambiar las cosas".

Salimos al ruedo político a luchar contra el sistema regimentado actual del estatismo, el dirigísmo, el intervencionismo, el autoritarismo, "modelo" este que consideramos agotado y que es la causa fundamental de la actual crisis y de la declinación y degradación de Argentina en el concierto internacional, para proponer implantar el "Orden Social de la libertad ",el orden constitucional , el de la economía de mercado, el que nos asegura el " estado de derecho y la seguridad jurídica" el de la plena vigencia de los derechos individuales de la propiedad y la libertad y el de la efectiva separación e independencia de los tres poderes del estado. EL orden liberal - republicano que establece nuestra Constitución Nacional 1853/60 hoy permanentemente violada en sus normas esenciales.

Desde la UCEDE vamos a bregar incansablemente para que esta propuesta fundamental vuelva a convertirse en una realidad y ello que el país pueda volver a encontrar nuevamente, como en las primeras décadas del SXX, el camino de su crecimiento, desarrollo y bienestar.

Aspiramos a que la UCEDE, en esta nueva etapa que inicia de su rehabilitación política, pueda contribuir también a aglutinar esfuerzos de otras expresiones "centristas-liberales" aún dispersas ,presentando para ello un partido político democrático, abierto y fuertemente participativo donde puedan tener cabida el debate de las ideas y propuestas las más diversas manifestaciones del pensamiento liberal moderno republicano existente en el país.

La UCEDE vuelve a la lucha política pensando no en la próximas elecciones sino en las próximas generaciones de argentinos, las de nuestros hijos, nietos, y las que los sucedan, que quieren y merecen vivir en un país en orden, en paz y libertad, a la vez que prestigiado y respetado en el mundo entero.

A los amigos liberales de buena voluntad que sientan la necesidad de hacer ese "algo" por nuestro país y que ven en la política un medio para concretarlo, los convocamos a sumarse a este gran proyecto político que hoy emprendemos.

Vamos liberales!! Vamos Argentina!!!!


Alvaro Luis Alsogaray,
Presidente
Junta de Gobierno UCEDE Cap.

6 de noviembre de 2014

Declaración de la UCEDE - 2014


El partido de la UCeDe una vez más pretende rescatar la Argentina que fue, cuando reinaba la libertad de acuerdo al respeto de los derechos individuales que garantiza la Constitución de 1853.

Vamos ha presentar un replanteo ético a la sociedad. La ética ha sido monopolizada por la izquierda en nombre de la falacia de la igualdad económica, que resulta en la desigualdad política que significa el poder absoluto de los gobiernos que representan al Estado para violar los derechos individuales en nombre del pueblo.

La economía es el resultado de la política, y esta el resultado de las ideas ético filosóficas que la sustentan. Cuando no se respetan los derechos de propiedad en nombre del pueblo, no se crea riqueza y por tanto se genera más pobreza. El principio ético fundamental de la libertad es el derecho del hombre a la búsqueda de su propia felicidad. Ello significa que los intereses privados no son contrarios al interés general. La libertad depende así del reconocimiento de la naturaleza humana, y en función de ella se requiere la limitación del poder político, mediante la separación de los poderes. Y en ese sistema el rol del poder judicial para decir que es la ley en conformidad con la Constitución Nacional es fundamental.

La crisis que padece la Argentina es política y ella se debe precisamente a la violación de los derechos individuales en que ha incurrido el gobierno nacional. Enfrentada a esta realidad es el propósito y el proyecto de la UCeDe el cambiar el curso de la historia argentina. Y ese proyecto significa el respeto por antonomasia de los derechos que garantiza la Constitución Nacional.

30 de octubre de 2014

Declaración de Principios y Bases de Acción Política



Por UCEDE Provincia de Buenos Aires.

(Texto incorporado al expediente del Partido en oportunidad de obtenerse la habilitación jurídico-política).

1.- El estado actual del país es consecuencia del predominio durante un largo período de más de treinta años de las tendencias antirrepublicanas y antiliberales que forjaron el sistema estatista, dirigista e inflacionario que, con ligeras variantes, rigió desde 1943-45 hasta la fecha. Ese sistema es contrario a la Constitución Nacional: hizo retrogradas al país de séptimo u octavo lugar que ocupaba en el mundo en 1945, al cuadragésimo y quincuagésimo que ocupa ahora; desató una enorme corrupción en todos los órdenes, provocó la destrucción de grandes valores espirituales y materiales que constituían el acervo de la Nación y, finalmente, condujo a la crisis presente, que es sin duda la mayor de este siglo en la Argentina.

2.- La Unión del Centro Democrático se funda para luchar contra ese sistema y restaurar los principios republicanos y liberales establecidos principalmente en la primera parte de la Constitución Nacional. Esos principios son inmanentes y, sin perjuicio de la adecuación de los métodos y procedimientos a la siempre cambiante realidad, siguen constituyendo la guía más certera para la reconstrucción del país.
3.- La Unión del Centro Democrático, en diametral oposición a la filosofía colectivista que antepone el Estado al individuo, sostiene la dignidad de la persona humana como esencial y fundamental, y considera como derechos naturales del hombre la libertad y la propiedad.
4.- En función de ese punto de vista filosófico, de aquellos principios y del mandato expreso de la Constitución Nacional, según principalmente sus artículos 14 y y 28, la Unión del Centro Democrático propugna:
4.1. Reducir a su mínima expresión y, en la medida de lo posible, abolir totalmente el “Estado comerciante”, el “Estado industrial” y el “Estado empresario”. Esas funciones no son propias del Estado que concibe la Constitución, sino que incumben a los particulares. Para ello es necesario:
4.1.1 Transferir a la actividad privada, conforme a un plan concreto que ya ha sido estudiado y se encuentra disponible, los organismos estatales que cumplen aquellas funciones.
4.1.2 Cuando esa transferencia no sea posible por tratarse de empresas antieconómicas, liquidarlas sin más trámite.
4.1.3 Las actividades y empresas que por excepción sigan en manos del Estado, deben quedar sujetas a las reglas y condiciones del mercado, sin privilegios de ninguna clase. Estas transferencias no significarán desocupación ni “costo social” alguno. Por el contrario, al pasar las empresas a manos de particulares que saben administrarlas y que pueden aportar capitales se desarrollarán en mucha mayor escala, creando nuevas y mejor remuneradas fuentes de trabajo.
4.2 Eliminar las innumerables regulaciones, reglamentaciones, y prohibiciones burocráticas que hoy traban, perturban y hasta paralizan la libre manifestación de la iniciativa y energía individuales. Para ello se requiere:
4.2.1 Terminar con los monopolios estatales y para-estatales (y también con los privados, según se señala más adelante).
4.2.2 Abrir a los argentinos y también los extranjeros que quieran venir a trabajar al país en las condiciones que la Constitución establece, el campo de las grandes actividades, que hoy les está vedado (petróleo, gas, energía eléctrica, energía atómica, explotación del carbón, teléfonos y otros medios de comunicación, ferrocarriles, transporte aéreo y muchos otros).
4.2.3 Suprimir infinidad de formularios, planillas, informes, limitaciones e interferencias de toda clase, que hoy perturban las actividades privadas, afectando su eficiencia y elevando sus costos.
4.2.4 Especialmente y específicamente, terminar con las manipulaciones administrativo-tecnocráticas de la moneda y de los mercados cambiario y financiero, que conducen siempre a la inflación y al envilecimiento del signo monetario. Para ello es indispensable una reforma profunda de las leyes, reglas y normas que rigen el funcionamiento y las facultades del Banco Central.
4.3 Suprimir los déficit estatales que, en última instancia, se financian emitiendo moneda espuria, lo cual es incompatible con un sistema republicano, liberal y democrático. Una democracia inflacionaria es sólo una burla o parodia de la democracia. La supresión de los déficit no debe buscarse tanto por la vía de aumentar los impuestos, sino de limitar los gastos e inversiones estatales.
4.4 Pero no basta con suprimir los déficit; es indispensable reducir, como se ha dicho, el tamaño del Estado y su “peso” sobre la economía. Un Estado desproporcionadamente grande, aun cuando no tenga déficit, es sofocante y paralizante, y atenta contra la salud económica del país que lo soporta y contra las libertades de sus habitantes.
4.5 Dotar al país de una verdadera moneda, fuerte y estable, que conserve su poder adquisitivo y sirva como reserva de valor. La estabilidad monetaria debe ser considerada como uno de los derechos inalienables de los ciudadanos. Sólo ella permite ahorrar y hace posible elevar los salarios reales y mejorar la situación de los trabajadores.
La inflación es el peor de los males sociales y hay que terminar definitivamente con ella.
Una acción decidida y firme en el sentido señalado en los puntos anteriores, permitirá desmantelar el sistema estatista, dirigista e inflacionario vigente, y reemplazarlo por un verdadero sistema donde impere la libertad en todos los órdenes, incluso el económico. Cabe aquí una aclaración fundamental.
La economía de mercado moderna, a diferencia de algunas de las versiones de economía libre del pasado, no rechaza la intervención del Estado en la economía sino que por el contrario, la considera esencial en un punto: la preservación del mercado. El Estado debe actuar a través de “intervenciones conformes”, para combatir los monopolios, oligopolios y demás fórmula restrictivas de la competencia, sean éstas oficiales o privadas. Nunca debe hacerlo por medio de intervenciones “no conformes”, entre las cuales los controles de precios y salarios son las más representativas, que interfieren y distorsionan el mercado. Por otra parte, y esto es esencial, el sistema colectivista-dirigista e inflacionario desata siempre, debido a sus características, una gran corrupción, que alcanza desde los estratos más elevados hasta los más bajos de la sociedad. El sistema libre en su concepción moderna, es un régimen sin corrupción. Quienes dentro de él violan las leyes, aparecen como delincuentes y son castigados. No son vistos como hábiles gestores, empresarios o financistas, que escapan a toda sanción, según ocurre dentro del dirigismo. La lucha verdadera contra la corrupción es otro de los propósitos principales de la Unión del Centro Democrático. Ese reemplazo de un sistema por otro constituye, según se ha expresado, la meta inmediata de la Unión del Centro Democrático. Durante la transición se adoptarán medidas especiales de emergencia para evitar daños innecesarios, y ayudar a los más necesitados y a quienes más afectan los cambios.
5. La acción anteriormente descripta en el campo económico-social, está indisolublemente asociada a otra, tanto o más importante y permanente: la de organizar un Estado fuerte que atienda con eficacia a sus responsabilidades propias, es decir, la Justicia, la defensa nacional, la seguridad de sus habitantes, la salud pública, una educación básica que garantice la igualdad de oportunidades, el establecimiento de condiciones adecuadas para que la cultura y la investigación científica se desarrollen tanto como sea posible, la solidaria contribución de los trabajadores activos a los pasivos y la asistencia social a los desamparados, la conservación de la naturaleza y la mejora del medio ambiente.
La plataforma del Partido contendrá definiciones precisas en todas y cada una de esas materias.
6. Un Estado liberado de responsabilidades empresarias y descargado de las exigencias económicas que éstas plantean, podrá centrar su acción en las vitales tareas descriptas en el párrafo anterior, y contar con los recursos necesarios para llevarlas al más alto grado de eficiencia. Sólo así la justicia, la defensa nacional, la seguridad, la salud pública, la educación, la cultura e investigación científica, la seguridad y asistencia social, y la preservación de la naturaleza, dejarán de ocupar el lugar secundario que hoy ocupan dentro del Estado empresario, y podrán ubicarse en el plano relevante que por su índole les corresponde.
7. El país así organizado se insertará natural y espontáneamente entre las naciones libres del mundo, sin compromisos políticos que limiten su libertad de acción, pero también sin dudas ni vacilaciones que desdibujen su identidad. La política exterior argentina se ajustará a esa norma.
Debemos mantener relaciones diplomáticas y comerciales con todos los países del mundo, cualquiera sea la ideología de sus gobiernos, pero al mismo tiempo debemos identificarnos claramente con aquellos donde se respeten efectivamente las libertades individuales y demás valores de la cultura de Occidente.
8. Principio de subsidiariedad. Organizaciones intermedias. Entidades gremiales empresarias y sindicatos.  La Unión del Centro Democrático sostiene el principio de subsidiariedad, entendiendo por tal que en “todo aquello que pueda ser hecho por los individuos o las organizaciones intermedias dentro de las leyes, el derecho y la moral, el Estado debe abstenerse de intervenir. Sólo lo hará, subsidiariamente, cuando haya problemas cuya solución sea imprescindible, que escapen a las posibilidades individuales o de las citadas organizaciones intermedias”.
Las organizaciones de esta clase que tengan por fin la defensa de intereses lícitos de sus integrantes, son útiles para la conformación de una adecuada estructura social. En ese sentido las entidades gremiales empresarias y los sindicatos de trabajadores independientes, juegan un papel importante en las sociedades modernas. Esas organizaciones deben a su vez ser libres, estando sujetas solamente a la legislación general y a un mínimo de reglas y normas ad-hoc establecidas por el Estado, que en manera alguna coarten aquella libertad. Inversamente está vedado a dichas entidades ejercer coacción sobre los individuos, las demás organizaciones y el Estado mismo, procurando forzar la obtención de ventajas sectoriales.
9. Los postulados de la Unión del Centro Democrático y la doctrina social de la Iglesia.
Los postulados de la Unión del Centro Democrático llevan naturalmente a concordar con la doctrina social de la Iglesia. Nada hay en aquellos que se contraponga con ésta; por el contrario, los fines expresados en dicha doctrina sólo son alcanzables a través de políticas y programas como los emergentes de la acción aquí propuesta.
10. La enunciación anterior no es completa ni excluyente. Se refiere sólo a puntos esenciales de doctrina que sirven para definir la identidad del Partido y alrededor de los cuales dirimir las principales controversias. Las comisiones de estudio del Partido y en particular la de Doctrina, darán forma definitiva a esos enunciados, las completarán en todo lo necesario y sobre ellas plasmarán la plataforma partidaria.
La acción política del Partido se encargará de difundir ésta y contraponerla a las de las demás fuerzas, facilitando así a la ciudadanía la tarea de comparar y en definitiva elegir.

24 de septiembre de 2014

Objetivos y un plan económico para la Argentina

Por Luis Salmain. (*)
Agosto de 2014.


El proyecto político de la UCEDE reside fundamentalmente en rescatar los principios y derechos que garantiza la Constitución Nacional y que están siendo violados pertinazmente por el gobierno nacional actual, y en mayor o menor grado, por los gobiernos de los últimos ochenta años.

Una de las más importantes tareas que deben acometerse es la redefinición y adecuación a lo establecido por la Constitución Nacional de las áreas que son propias de los estados provinciales y las delegadas al gobierno nacional. También deberán quedara claras las áreas que tratan sobre bienes públicos (salud, educación).

Las únicas áreas que a nuestro entender son exclusivas del Gobierno Federal, por delegación de las provincias, son la Justicia, la Seguridad y las Relaciones Exteriores. Las relativas a bienes públicos (salud, educación) pueden tener, y de hecho tienen, otro tratamiento, y pueden recaer en las provincias. Todas las restantes áreas deberán estar reservadas a la actividad de los privados. En el orden económico del liberalismo, que es el que sostiene nuestra Constitución Nacional, ésta tiene como punto de partida la singularidad única del individuo y la existencia de irrenunciables derechos individuales fundamentales: derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad privada.

El sistema vigente en la Argentina de los últimos ochenta años, con diferencias de grado, se enmarca en lo que pudiéramos definir o catalogar como intervencionista, estatista, dirigista, inflacionario, keynesiano, y para agravar aún más el panorama en algunos períodos como el actual, populista.

La violación del sistema que adopta nuestra Constitución no sólo ha permitido y fomentado un desenfrenado grado de corrupción sino que ha desembocado en un estado permanente de:

  • Aumento de la inflación.
  • Correlativo aumento de precios.
  • Disminución de actividad económica.
  • Caída de la inversión.
  • Caída de importaciones.
  • Perjuicios diversos a los exportadores.
  • Destrucción de empleo.
  • Cierres de empresas (frigoríficos, restaurantes, etc.)
  • Deterioro de las economías regionales.
  • Liquidación de stocks ganaderos.
  • Pérdida de reservas.
  • Aumento de la pobreza e indigencia.
  • Perjuicio a los jubilados.
  • Deterioro de la situación de la clase media.
  • Cepo cambiario.

(La lista es solo a título de ejemplo y la enumeración no se agota ni tiene un orden determinado).

Para llegar a los objetivos de un orden económico acorde a lo dicho en los primeros párrafos, y partiendo de la grave situación actual, se deberá contar con un Plan de Transición que contemple instrumentos y actitudes tan claras que generen el necesario e indispensable clima de confianza para volver a la cultura del trabajo, a establecer un nuevo aliciente al ahorro y atraer nuevas inversiones, tres elementos mínimos para revertir la angustiante situación en que nos encontramos.

Lógicamente, el Plan de Transición deberá explicitar claramente no solo las herramientas para lograr los objetivos buscados, sino también los recaudos que se tomarán para que la transición contemple la mejor forma de hacer las necesarias transferencias de actividades. De la claridad de estos aspectos dependerá la aceptación que se logre.

Los factores que nos han llevado a la situación actual, los objetivos perseguidos y algunas medidas de transición que serán necesarias, se resumirían del siguiente modo:

  1. El concepto estatista, dirigista, intervencionista (agudizado por una corrupción creciente y generalizada y por un populismo exacerbado) determinan un Gasto Público de características gigantescas.
  2. El Gasto Público enorme deriva, además de sus efectos perniciosos, en un Déficit Fiscal creciente.
  3. Ambos (Gasto Público y Déficit) se financian con las únicas tres fuentes que dispone el gobierno:
    • Impuestos (presión tributaria que ha llegado a límites insospechados).
    • Endeudamiento (se cacarea que el endeudamiento con el exterior es bajo pero el total es enorme).
    • Inflación (hemos llegado al lamentable récord internacional del más del 40%). A través de esta fuente se terminan por resolver todos los dislates que no se cubren con ingresos genuinos.

Las medidas de un Plan Económico presuponen la adopción de las siguientes medidas:

En general:
  • Definición de las áreas correspondientes al Gobierno Federal.
  • Establecimiento que invierta el actual concepto de coparticipación federal, para que sean las provincias las que financien al gobierno federal.
  • Desregulación de la economía.
  • Garantizar el restablecimiento de la competencia.

En particular:

  • Las medidas concretas a aplicar en cada área.
  • Todo lo anterior es un apretado resumen de un marco general pero lo creo indispensable para destacar nuestro enfoque que, obviamente, es absolutamente opuesto al que hemos venido sufriendo.


Luis Salmain
(*) Luis Salmain es contador público (UBA) y asesor de inversiones. Fue gerente financiero del Banco Roberts. Autor de "Nuestros gobiernos" (Lumiere, 2002). Twitter: @lesalmain.